Desde hace décadas que los creadores de opinión: instituciones sanitarias, médicos, laboratorios y empresas de alimentos, promulgan que las enfermedades coronarias son el resultado del simple hecho de tener niveles de colesterol muy elevados en sangre.

Las recomendaciones y la publicidad alimentaria se han ocupado de generar que ese conocimiento se instale en toda la población.

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La terapia aceptada ha sido la de prescribir medicamentos a base de estatinas para bajar el colesterol y una dieta muy restringida en grasas; que proponía un menor consumo de grasas para traer consigo una disminución en la cantidad de colesterol y la reducción de las enfermedades coronarias. Estas recomendaciones no son ni científicamente ni moralmente defendibles. Están erradas y son las que han provocado epidemias de obesidad y de diabetes.

A pesar de que el 40% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas y del hecho de la reducción en la cantidad de grasa en la dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón.

En realidad es la inflamación corporal la responsable de que se acumule el colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se originen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo; es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado.

La inflamación es una reacción natural del cuerpo ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus; pero si se expone de forma crónica nuestro organismo a toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica.

La dieta actual “recomendada”, baja en grasas y alta en carbohidratos (¡60%!), es la principal responsable de la inflamación en nuestras arterias y órganos.

De esto surge que las nuevas recomendaciones dietéticas para TODA la población sea elegir alimentos naturales, sin procesamiento o con el menor grado de procesamiento (verduras, huevos, granos enteros, frutas, carnes, semillas, frutos secos, agua); y evitar los alimentos artificiales o procesados (galletas, cereales de desayuno, yogures y postres, gaseosas, masas, panificados, jugos de frutas envasados y todo lo que venga en paquete). Estos alimentos, además de ser los principales causantes de la inflamación, son adictivos, por lo cual es mejor descartarlos al 100%.

Te recomendamos nuestra sección de recetas donde te presentamos una gran variedad de alimentos naturales que sirven como excelentes reemplazos de los alimentos artificiales.

Lic. Loreley Baravalle
Directora de Córdoba Nutrición
MP: 2610 – Nutricionista

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